Además la labor docente es tan gratificante como ninguna profesión en el mundo. Tratamos con seres humanos, que tienen sus emociones, sus buenos momentos, malos. Al fin y al cabo el ser humano es así, y esa es la virtud que tiene. Por eso enseñar y aprender es lo que más nos diferencia del resto de seres vivos.
La educación ahora mismo se encuentra en unos derroteros complicados, igual que la situación del país. Por esto, los profesores tenemos que tener ese punto de saber motivar para enseñar a aprender para que las generaciones no salgan dóciles, y ser comprensivos sin dejar de exigir. Hay que concienciar de que la única manera de ser libres es sabiendo, como bien dijo el profesor Don Gregorio, encarnado en la piel de Fernando Fernán Gómez en la lengua de las mariposas.
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